Halloween Jack y el glam. Cat&Dog rock
Cuando en julio de 1973, Ziggy Stardust -el extraterrestre andrógino bisexual llegado a la tierra para salvarla de la destrucción- cayó definitivamente sobre el escenario del Hammersmith Odeon; ocupó su lugar Aladdin Sane, el muchacho esquizofrénico cuyo rostro estaba dividido en dos por un rayo celestial. El Duque Blanco mantendría su hegemonía apenas un año, tiempo suficiente para que el último alter ego glam de David Bowie (1947-2016) surgiese del cajón de su mente. Su nombre, Halloween Jack.

Sin cejas, con un peinado mullet rojo y el maquillaje típico del teatro japonés kabuki, el profeta postapocalíptico es un híbrido entre un hombre y un perro. Por lo menos, así lo retrata Guy Peellaert (1934-2008) -artista belga creador de carteles como el de Taxi Driver y portadas icónicas como It’s Only Rock ‘n’ Roll de los Rolling Stones- en la cubierta del álbum Diamond dogs. En este, Bowie-Jack aparece tumbado junto a dos mujeres-canes con idénticos rasgos físicos. Los mismos que Peellaert presupone existen en Hunger City, un lugar en colapso social y decadencia moral asolado por la banda callejera de los Diamond dogs. Sin embargo, en la letra que da nombre al disco, Bowie-perro define a Halloween Jack como un gato cool que acaba por poner orden en las calles, controlándolos a todos. Y es que, si en Hunger City “las pulgas son del tamaño de las ratas y las ratas del de los gatos”[1], ¿por qué no van a estar los gatos hibridados con los humanos?
¿Perro? ¿Gato? En realidad, poco importa. Lo que Diamond dogs nos quiere recordar es el peligro de vivir en un lugar gobernado por el Gran Hermano orwelliano de 1984, el declive que provoca el individualismo capitalista y la distópica (pero factible) posibilidad de que el mundo tal y como lo conocemos acabe por implosionar, debido a la irresponsable acción que ejercemos sobre él. Por fortuna, si esto ocurriera, existe la esperanza de que surjan héroes como Halloween Jack, símbolo de rebelión (Rebel, rebel), supervivencia y resiliencia, para establecer una nueva-vieja realidad: una gobernada por perros, gatos y demás animales no humanos, en equilibrio y respeto con el medio. ¡Puro glam Cat&Dog rock!

[1] Extraído de “Future Legend”, primer tema del disco Diamond dogs.