¿Qué hacen tres cachorros subidos en una mesa, en un cuadro de Gauguin?

 

Entre las innumerables sorpresas del MoMA de Nueva York, se encuentra una maravilla a medio camino entre la pintura japonesa y los bodegones de Cézanne. Se trata de un cuadro titulado “Naturaleza muerta con tres cachorros”; otra inquietante composición de Paul Gauguin que nos somete al rigor del enigma. La perspectiva imposible y el extraño rigor del número tres nos transportan casi a una estética de tarot, en la que las formas pierden pie frente a su energía simbólica. Por debajo de las apariencias, no obstante, el mantel blanco con figuras vegetales se desvela como truco compositivo al engañar al espectador, cuando de ser mesa camilla pasa a convertirse en suelo, en la parte superior del cuadro.

¡Y menos mal! Pues los amantes de los perros no sólo nos preguntamos – alarmados – qué hacen esos perritos subidos en una mesa sino, sobre todo, que pasará con ellos, cuando dejen de beber esa leche que degustan con fruición.

 

 

 

Elogio de Rantanplán